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ACRIA Update
Otoño 2007 - Vol. 16 No. 4
VIH y Hepatitis:
Aprenda los hechos, Tome Acción
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VIH y Hepatitis: Aprenda los
hechos, Tome Acción
Han
pasado cinco años desde la última vez que ACRIA le dio
una mirada profunda al virus de la hepatitis C (VHC). Pero sigue
siendo una co-morbilidad del VIH bastante seria, y desafortunadamente
muy común. El VIH aumenta la probabilidad de contraer el VHC, y
complica su tratamiento. Así es que la educación sobre su
transmisión, riesgo, y tratamiento son tan críticos para
las personas que viven con el VIH, como el apoyo para aquellos
que viven co-infectados con ambos virus.
Hoy en los EE.UU., el 30% de las personas que viven con el VIH
también están infectadas con VHC, y los números
siguen aumentando anualmente. Los hombres VIH positivos, que tienen
sexo con otros hombres, tienen un riesgo significativamente mayor de
contraer el VHC en comparación con alguien que no tiene el VIH y
las mujeres embarazadas con VIH y VHC, tienen un riesgo cuatro veces
mayor de transmitir el VHC a sus recién nacidos, en
comparación con las mujeres que sólo viven con el VHC.
Aunque los tratamientos contra el VHC han mejorado en años
recientes (vea los artículos de Gabriel Ionescu sobre los
tratamientos existentes y el de Liz Highleyman con información
obtenida de conferencias recientes), la enfermedad sigue siendo
difícil de manejar, conociéndose que una de cada cinco
personas tiene que abandonar el tratamiento a consecuencia de sus
efectos secundarios. Los tratamientos existentes contra el VHC no
solamente son complicados, sino también menos efectivos en
personas con VIH. Daniel Raymond reporta sobre los esfuerzos continuos
en búsqueda de regímenes que funcionen efectivamente en
individuos co-infectados.
La intersección entre el VIH, el VHC y el uso de drogas
inyectables, no puede dejarse sin destacar. La transmisión
sanguínea es la manera más eficiente para contraer ambas
enfermedades, en especial el VHC – un virus pequeño altamente
virulento. El tomar una decisión sobre este asunto de salud
pública que se cruza, debe ser prioritario para reducir la
transmisión de VHC y VIH para asegurar recursos adecuados para
el tratamiento efectivo de ambas enfermedades.
A diferencia del VIH, é incluso en el área del abuso de
sustancias, existe poca abogacía organizada alrededor del VHC y
falta de fondos públicos específicamente orientados
a prevenir o tratar esta enfermedad. Los que abogan por los derechos de
las personas que viven con el VIH, entre otros, deben aumentar
sus esfuerzos para lograr un cambio en las leyes relacionadas al VHC.
Esperamos que esta edición ayude a lograr este objetivo.
Daniel
Tietz,
Editor en Jefe
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