
Asuntos de tratamiento
para las mujeres
Contenidos
Introducción
Si usted es
una mujer que vive con el VIH, probablemente tenga muchísimas preguntas.
Todas las tenemos. Se ha avanzado mucho en el tratamiento desde que comenzaron
los primeros estudios en mujeres positivas en 1993. Sin embargo, todavía
hoy, hay pocas fuentes de información sobre tratamiento y apoyo
para mujeres positivas. Aún no existe respuesta para muchos interrogantes
acerca de cómo el VIH y su tratamiento puedan afectarnos de manera
diferente.
Incluso aunque
no tengamos todas las respuestas que quisiéramos, muchas mujeres
se enfrentan a la realidad inmediata de tener que tomar decisiones difíciles
de tratamiento. Estas decisiones son cada vez más complicadas y
si bien es posible obtener información acerca de los medicamentos
usados en el tratamiento del VIH, es difícil encontrar información
fiable o comprensible sobre la anemia, la lipodistrofia, las hormonas y
otras condiciones relacionadas al SIDA que pueden afectar enormemente la
calidad de vida de las mujeres.
Este folleto fue
escrito por mujeres que viven con el VIH. Algunas de las afecciones incluidas
aquí, también afectan a los hombres, pero este folleto fue
diseñado específicamente para comprender de qué manera
estas enfermedades y sus tratamientos afectan a las mujeres VIH positivas.
Debido a limitaciones de espacio, y como existe información disponible
acerca de varias cuestiones relativas al tratamiento en muchas otras fuentes,
nos hemos concentrado en examinar ciertas afecciones y temas de salud relacionados
con el VIH. A pesar de que este folleto hace referencia a tratamientos
específicos para el VIH, no contiene información detallada
sobre el tratamiento antirretroviral. No se incluye información
acerca de si se debe iniciar, detener o cambiar regímenes de tratamiento.
Para aprender más
acerca del uso de medicamentos para tratar el VIH, estrategias de tratamiento
o cualquier otra información incluida en este folleto, es aconsejable
que lea algunas de las publicaciones gratuitas listadas en la lista
de recursos. Algunos de estos recursos incluyen información
sobre cuestiones de tratamiento relacionados a las mujeres. Si necesita
mayor información acerca de un tema específico (como el embarazo
por ejemplo), quizás quiera conectarse con alguna de las agencias
listadas que prestan servicios a mujeres, donde podrá consultar
con un educador sobre tratamientos y obtener información y apoyo
adicional.
Independientemente
de que esté leyendo este folleto para usted misma o para otra persona,
la alentamos a que siga haciendo preguntas, a que aprenda lo más
posible acerca del VIH y a que se involucre más en la toma de decisiones
que afectan su salud.
Las
hormonas y el VIH
Las hormonas son
sustancias químicas que actúan como mensajeros, y viajan
alrededor del cuerpo entre las glándulas que las producen y las
células, órganos y proteínas sobre las que actúan.
Las hormonas cumplen un papel importante en la salud general de las mujeres
VIH positivas. Algunas hormonas ayudan al funcionamiento de órganos
específicos (como el hígado) acelerando o retardando reacciones
químicas. Otras actúan sobre células, proteínas
y tejidos, estimulando el crecimiento, el metabolismo, el apetito sexual
y la fertilidad.
El estrógeno,
la progesterona y la testosterona son tres de nuestras principales hormonas
sexuales. Estas hormonas también se conocen como hormonas esteroides
y regulan muchos aspectos del crecimiento. Los ovarios producen progesterona
y la mayor parte del estrógeno en el cuerpo. La testosterona es
producida por las glándulas adrenales (ubicadas por encima de los
riñones) y por los ovarios. En conjunto, estas tres hormonas influencian
su apetito sexual, su conducta y la capacidad de tener hijos (incluyendo
su humor y la composición general del cuerpo). Los niveles de estrógeno,
progesterona y testosterona disminuyen a medida que envejecemos.
El balance entre
estas tres hormonas es muy importante, ya que los cambios en la cantidad
de una de ellas afectan los niveles de las otras. Una disminución
en el nivel de estrógeno por ejemplo puede conducir a la alteración
en los niveles de testosterona, progesterona u otras hormonas esteroides
relacionadas, como por ejemplo DHEA. Para permitir que el estrógeno,
la progesterona y la testosterona hagan su trabajo, su cuerpo debe ser
capaz de producirlas regularmente y de deshacerse de ellas cuando ya no
las necesite. De lo contrario, muchas funciones corporales se verían
alteradas.
¿De
qué manera el VIH cambia el panorama?
Algunos estudios
han demostrado que el VIH puede afectar por si mismo, la capacidad del
cuerpo de producir y mantener niveles hormonales. Los cambios en el balance
que existe entre el estrógeno, la progesterona y la testosterona,
pueden afectar a las mujeres VIH positivas de varias maneras. En algunos
casos, los desequilibrios hormonales pueden conducir a:
-
Irregularidades menstruales
-
Pérdida de
peso
-
Cambios en el humor
y la conducta, incluyendo cambios en los hábitos de sueño
-
Disminución
de la densidad ósea
-
Fatiga
-
Depresión
-
Disminución
del apetito sexual o dificultad para tener orgasmos
-
Cambios vaginales
(la vagina puede adelgazar, volverse seca o rasgarse fácilmente)
-
Dificultades para
quedar embarazada o tener un embarazo saludable.
Si usted tiene alguno
de estos síntomas, consulte con su médico acerca de la posibilidad
de que tenga problemas hormonales. Con frecuencia, no le damos importancia
a cosas como la fatiga y los problemas sexuales porque pensamos que es
parte de vivir con el VIH (incluso si afectan enormemente nuestra calidad
de vida). Sin un seguimiento adecuado, los problemas hormonales importantes
(y sus soluciones) pueden pasar desapercibidos.
Puede considerar
hacerse un primer análisis de sangre para medir sus niveles hormonales.
Esto no forma parte del cuidado médico de rutina y puede ser caro.
Pero una medición inicial (llamada nivel basal) ya sea en cuanto
es diagnosticada o posteriormente, puede proporcionar un punto de referencia
útil que usted y su médico podrán utilizar en el futuro.
Testosterona
Muchos creen que
la testosterona es sólo una hormona de los hombres, pero también
es muy importante en las mujeres. La testosterona es crítica para
la salud de la piel, huesos, órganos y músculos. Sin ella,
tendríamos dificultades para mantener nuestro apetito sexual, músculos
y niveles de energía.
El VIH puede ocasionar
niveles bajos de testosterona en las mujeres. Muchas mujeres VIH positivas
con niveles bajos de testosterona también tienen niveles bajos de
DHEA, una hormona que el cuerpo utiliza para producir testosterona. Los
niveles bajos de testosterona son más comunes en aquellas con recuentos
bajos de células CD4, con síndrome de desgaste o en mujeres
posmenopáusicas. Además del VIH, ciertos medicamentos que
se usan para tratar condiciones relacionadas al VIH, como Cytovene (ganciclovir),
Megace (megestrol acetate), Nizoral (ketoconazole) y posiblemente otros
más, pueden disminuir los niveles de testosterona.
-
Debido a que generalmente
tenemos mucha menos testosterona que los hombres, nuestros cuerpos son
más sensibles a pequeños cambios en el nivel de esta hormona.
Es posible que un hombre no note ningún cambio con una pequeña
caída en su nivel de testosterona (10 a 15 ng/dl) relacionada a
problemas del sistema inmunitario, pero esto puede resultar en claros síntomas
para una mujer.
-
Cuando los niveles
de testosterona están bajos, usted puede sentirse cansada, deprimida,
de mal humor o débil; o quizás no sienta ningún deseo
de tener relaciones sexuales. Debido a que los niveles bajos de testosterona
pueden aumentar el riesgo de pérdida de peso (incluso del músculo),
es importante identificar la deficiencia y tratar de controlarla.
Vigile
sus niveles de testosterona
La testosterona
circula en nuestra sangre de tres formas. Dos formas (aproximadamente el
98%) están unidas a proteínas. La mayor parte de esta testosterona
es inactiva. El restante 1 a 2% no está unido a ninguna proteína
y circula libremente por el cuerpo. Este tipo de testosterona, llamada
testosterona
libre, es activa, lo que significa que está disponible para
su uso inmediato por el cuerpo. Las pruebas de testosterona total
y de testosterona libre son los análisis de sangre estándar
utilizados para medir los niveles de testosterona en mujeres. El análisis
de testosterona total mide la testosterona que está libre en su
sangre y también la que está unida a proteínas.
A pesar de que
Medicaid y los seguros médicos privados cubren estos análisis,
a veces resulta difícil conseguir que sean ordenados. La mayoría
de los doctores tienen experiencia limitada en medir los niveles de testosterona
en las mujeres. Debido a que no hay mucha información acerca del
reemplazo de testosterona en mujeres positivas, muchos doctores no están
familiarizados con el uso de testosterona o de esteroides anabólicos
para tratar la pérdida de peso, la disminución del apetito
sexual y otros síntomas relacionados con el VIH en las mujeres.
Es posible que tenga que obtener una segunda opinión de un endocrinólogo,
o que tenga que buscar un médico que esté dispuesto a escucharla
y que tenga la experiencia necesaria. Independientemente de donde reciba
cuidado médico, recuerde que usted tiene el derecho de pedir los
análisis que considere necesarios para su salud.
Los niveles de
testosterona varían hora tras hora, por lo que su sangre debe ser
extraída a la misma hora del día (idealmente por la mañana)
y la muestra debe ser enviada al mismo laboratorio siempre que sea posible.
Debido a que los niveles de testosterona libre son los que generalmente
se ven más afectados por el VIH, asegúrese de pedir que le
hagan un “análisis de testosterona libre”, ya que éstos no
se hacen automáticamente. En la enfermedad causada por el VIH, la
relación entre la testosterona libre y la total es importante. Los
niveles de testosterona pueden verse afectados por muchas cosas, incluso
por otras hormonas femeninas. Si sus niveles de testosterona están
bajos, quizás su doctor tenga que compararlos con los niveles de
sus otras hormonas para averiguar qué está pasando.
¿Cuál
es el nivel normal de testosterona para mujeres con el VIH?
Es un poco complicado.
Todavía se debate acerca de qué nivel de testosterona es
considerado normal en las mujeres. Sin tener pautas claras, saber si sus
niveles están bajos puede ser difícil. Además, un
nivel bajo para usted quizás sea alto o también bajo para
otras mujeres.
La mayor parte
de los laboratorios utiliza un rango muy amplio de referencia para el nivel
normal. Esos rangos pueden variar significativamente de laboratorio a laboratorio.
Por ejemplo: un laboratorio lista el nivel normal de testosterona en un
rango de 15 a 70 ng/dl para mujeres de 20 a 39 años y de 4 a 70
ng/dl en mujeres de 40 a 59 años. Otro laboratorio lista un rango
de 15 a 70 ng/dl para mujeres premenopáusicas y de 5 a 51 ng/dl
para las posmenopáusicas. A pesar de que ambos laboratorios listan
15 ng/dl como el límite más bajo del rango, algunos médicos
creen que un nivel menor que 20 ng/dl puede llegar a ser muy bajo para
que las mujeres mantengan su apetito sexual y nivel de energía.
En las mujeres
positivas, generalmente hay que hacer más de una medición
y tener en cuenta los síntomas para diagnosticar niveles bajos o
deficientes de testosterona. Entonces, además de vigilar sus niveles
de testosterona total y libre, no se olvide de prestar atención
a cómo se siente, especialmente a su apetito sexual, nivel de energía,
humor y peso. ¡Estos tienen la misma importancia! Independientemente
de lo que sea normal para usted, cualquier disminución sin motivo
aparente de los niveles de testosterona debe ser investigada.
Tratamiento
y opciones de reemplazo
Mientras que durante
años se ha ofrecido testosterona a hombres VIH positivos para el
tratamiento de la pérdida de peso y del apetito sexual, existe poca
experiencia con respecto al tratamiento de reemplazo de testosterona en
mujeres positivas. En los últimos años, estudios menores
han demostrado que las mujeres positivas que son tratadas por niveles bajos
de testosterona generalmente experimentan un aumento de la hormona hasta
un nivel normal y muchos de sus síntomas se resuelven parcial o
totalmente. Muchas de las que usan testosterona manifiestan más
energía, apetito sexual, mejor humor y una mejor calidad de vida.
Hasta ahora, las
investigaciones sugieren que el reemplazo con testosterona o esteroides
anabólicos (medicamentos que ayudan a desarrollar músculo
sin causar rasgos masculinos) quizás sea una opción especialmente
importante para las mujeres con signos de desgaste o pérdida
de peso, cambios en la composición del cuerpo y/o pérdida
de densidad ósea. Aún debemos aprender más acerca
de las dosis de reemplazo y de los posibles efectos a largo plazo del uso
de testosterona en mujeres VIH positivas. Mientras tanto, si está
considerando usar testosterona, asegúrese de consultar con un médico
que tenga experiencia en la materia.
Los suplementos
de testosterona están disponibles con receta en forma de inyecciones,
tabletas, parches, geles y cremas. Las cremas y las formulaciones en geles
disponibles comercialmente no han recibido aprobación específica
para ser usadas por las mujeres, pero muchas las usan en cantidades inferiores
a las que son recetadas a los hombres. Cada formulación tiene sus
pros y sus contras en cuanto a costo, facilidad de aplicación y
su capacidad de mantener los niveles de testosterona constantes en el cuerpo,
a través del tiempo. Demasiada testosterona en las mujeres puede
causar cambios en el humor, inflamación del clítoris e incremento
del bello facial. Si usted usa testosterona, es importante minimizar los
efectos secundarios al mismo tiempo que mantiene sus niveles dentro del
rango normal. Las opciones de reemplazo son:
-
Oral: existen
pastillas con dosis bajas de testosterona. La testosterona oral es procesada
en el hígado y no debe tomarse si sus enzimas hepáticas están
elevadas, si tiene complicaciones de hígado o enfermedad vesicular.
Si tiene hepatitis, considere el uso de parches, geles o cremas de testosterona
para no sobrecargar de trabajo al hígado.
-
Intramuscular:
las inyecciones de testosterona se usan raramente en mujeres. Son administradas
dos veces al mes. Los niveles de testosterona son más altos con
las primeras inyecciones y disminuyen con el tiempo. Al igual que en los
hombres, el uso de inyecciones a largo plazo puede provocar cambios en
la capacidad del cuerpo para producir testosterona.
-
De uso tópico:
también
están disponibles formulaciones en gel, cremas y parches. Los parches
son como pequeñas vendas que se aplican directamente sobre la piel.
Deben ser cambiados con frecuencia (de una vez al día a una vez
cada varios días). Los parches liberan niveles constantes de testosterona
en el torrente sanguíneo pero no están disponibles en diferentes
dosis. Con el uso de cremas, su proveedor de servicios de salud puede establecer
la dosis para controlar la cantidad exacta de hormonas que necesita. La
testosterona en crema a veces se utiliza para el tratamiento de la pérdida
del apetito sexual y de la sequedad vaginal.
Se conoce muy poco
acerca de cuál es la mejor dosis de reemplazo para mujeres positivas.
Si usted está pensando en usar testosterona, quizás deba
comenzar con una dosis muy baja y hacerse análisis frecuentes de
sus niveles de testosterona para determinar si necesita más o menos
de esta hormona. Quizás al principio sea un poco complicado determinar
la dosis más apropiada y fácil de tolerar para su cuerpo.
Debido a que en ocasiones el exceso de testosterona a lo largo del tiempo
puede conducir a problemas relacionados con las grasas en la sangre y con
la función hepática, es importante que el uso de dosis de
reemplazo sea vigilado por un médico con experiencia.
Estrógeno
y progesterona
El estrógeno
regula los ovarios, causa cambios mensuales en su útero, cuello
uterino, vagina y senos, y es importante para la salud de la vagina y su
salud emocional. El estrógeno también cumple un rol en la
liberación de insulina, junto con otras funciones metabólicas
y cardiovasculares. La progesterona (que lleva el apodo de “hormona que
hace sentir bien”) afecta el humor, el apetito sexual, el metabolismo y
es un elemento clave durante el embarazo. La progesterona contrarresta
los efectos del estrógeno en diferentes partes del cuerpo, por eso
el balance entre estas dos hormonas es muy importante. Por ejemplo, demasiada
progesterona puede provocar cambios en el humor y causar depresión
en algunas mujeres.
Los niveles de
estrógeno disminuyen como parte del proceso normal de envejecimiento.
Existe información contradictoria acerca de si el VIH mismo y los
medicamentos antirretrovirales causan deficiencia de estrógeno y/o
condiciones asociadas con niveles bajos de estrógeno, como la menopausia
temprana o la pérdida de tejido óseo. Sabemos que el estrógeno
y la progesterona se comunican con células del sistema inmunitario,
por lo que es posible que cambios en el mismo, relacionados con el VIH,
puedan afectar el balance de estrógeno, progesterona o de ambas
hormonas. Frecuentemente es difícil precisar la razón por
la que se producen cambios en los niveles hormonales, ya que muchos factores
pueden afectar la manera en que nuestro cuerpo produce, procesa y elimina
estas hormonas; como por ejemplo la edad, el uso de drogas de recreación,
medicamentos, deficiencias nutricionales y problemas hepáticos.
Cuando el estrógeno
está bajo o bloqueado, corremos más riesgo de padecer infecciones
vaginales, saltearnos menstruaciones y sufrir cambios en el tejido vaginal.
Si el estrógeno se mantiene bajo durante años, aumenta el
riesgo para las mujeres de tener niveles altos de colesterol y triglicéridos,
deterioro cardíaco y otras complicaciones como la pérdida
de tejido óseo. Ya que el VIH y los medicamentos anti VIH pueden
causar algunas de las mismas condiciones, es importante identificar los
problemas relacionados con el estrógeno y si es posible, contemplar
maneras de controlarlos.
Muchos de los medicamentos
usados para tratar afecciones relacionadas con el VIH en las mujeres, contienen
progesterona y pueden bloquear la producción de estrógeno
en su cuerpo. Estos son entre otros Megace (megestrol acetate), los anticonceptivos
como Norplant y Depo-Provera y las pastillas anticonceptivas que solo contienen
progesterona. Si usted ha estado usando alguno de estos tratamientos durante
bastante tiempo, deberá vigilar sus niveles hormonales periódicamente.
Pídale
a su doctor que examine sus niveles hormonales si:
Se saltea períodos
menstruales, tiene ciclos menstruales más cortos o largos, empeoran
sus síntomas premenstruales, tiene sequedad vaginal, problemas para
dormir, fatiga o golpes de calor. Debido a que el estrógeno es tan
importante para la salud de los huesos, probablemente quiera vigilar sus
niveles de estrógeno si experimenta cambios en la densidad de los
huesos o si se encuentra en un grupo de riesgo para padecer estos cambios. |
Examinar
los niveles hormonales
La HL (hormona
luteinizante), la HFE (hormona folículo estimulante) y el estradiol
(un tipo de estrógeno) son tres hormonas que regulan nuestras menstruaciones
y nuestra capacidad para quedar embarazadas. Los análisis de sangre
de HL y HFE se utilizan para determinar si usted está entrando en
la menopausia, pero estos dos análisis solos, no son capaces de
hacer un cuadro completo de la situación cuando existe VIH. Si usted
se hace análisis para determinar sus niveles hormonales, es importante
ir un paso más allá, examinar sus niveles de estrógeno
y considerar la evaluación de los niveles de progesterona, ya sea
a través de un análisis de sangre o de saliva. Éstos
no son análisis de rutina y quizás su doctor deba enviar
la sangre a un laboratorio especial. Debido a que la calidad del análisis
puede variar mucho, trate de usar el mismo laboratorio siempre que sea
posible.
Tenga en cuenta
que los niveles de nuestras hormonas varían mucho a lo largo del
ciclo menstrual. Los niveles de estrógeno por ejemplo, están
en el nivel más alto durante la mitad del ciclo mientras que los
de progesterona alcanzan el nivel más elevado un poco más
tarde, alrededor del día 21. Por lo tanto es importante tener en
cuenta el momento en que se haga un análisis. Para controlar los
niveles de estradiol y de la HFE, deben extraerle sangre una vez, del
segundo al cuarto día de su período menstrual. Pregúntele
a su médico cuál es el mejor momento para analizar los niveles
de la HL.
Para tener una
mejor idea de cuáles son sus valores normales, quizás deba
medir los niveles de estrógeno varias veces al mes o deba medir
los niveles de estrógeno, HL y HFE durante varios ciclos menstruales.
Asegúrese de que le extraigan sangre a la misma hora del día
y en el mismo día de su ciclo, cada vez que le hagan un análisis
(del segundo al cuarto día de su período por ejemplo). De
lo contrario sus resultados pueden ser engañosos.
Los niveles de
estrógeno varían significativamente con la edad, el estrés,
el uso de medicamentos, la terapia de reemplazo hormonal y de mujer a mujer.
Al igual que con la testosterona, no existen pautas fiables para saber
cuáles son los valores normales. Además, es posible tener
un nivel normal de estrógeno y que al mismo tiempo exista un desequilibrio
con la progesterona e incluso experimentar síntomas. Por eso, prestar
atención a cómo se siente es importante. Si el nivel de su
HFE es alto (por encima de 20 mU/ml) durante varios meses, es posible que
se esté acercando a la menopausia.
El
tratamiento de reemplazo hormonal y el VIH
El tratamiento
de reemplazo hormonal se refiere al uso de estrógeno, progesterona
o ambas hormonas, para restablecer el balance de sus niveles hormonales.
La terapia de reemplazo generalmente se usa para tratar: síntomas
de menopausia como golpes de calor y sequedad vaginal; hemorragias menstruales
abundantes o irregulares, para restaurar los niveles de progesterona y
estrógeno durante la menopausia y para regular la composición
de grasas, huesos y músculos.
La mayor parte
de lo que sabemos acerca de los riesgos y beneficios del tratamiento de
reemplazo hormonal proviene de estudios en mujeres VIH negativas. Sin embargo,
muchas mujeres positivas usan anticonceptivos hormonales o tratamiento
de reemplazo para corregir desequilibrios hormonales y para aliviar los
síntomas antes y después de la menopausia. Algunos estudios
han demostrado que las mujeres positivas que comienzan tratamiento de reemplazo
hormonal cuando los análisis demuestran que lo necesitan, duermen
bien, experimentan mayores niveles de energía, mejor humor y mejoran
su calidad de vida. Los riesgos y beneficios del tratamiento de reemplazo
hormonal a largo plazo en mujeres positivas no han sido completamente estudiados.
Es importante saber
que el uso a largo plazo del tratamiento de reemplazo hormonal acarrea
riesgos de complicaciones de salud en algunas mujeres. Esto puede ser más
o menos significativo para usted, dependiendo de muchos factores individuales.
El estrógeno oral es procesado en el hígado y en la vesícula
biliar y no se recomienda si tiene problemas hepáticos o vesiculares.
Si ya ha padecido, o corre riesgo de desarrollar diabetes, fibroma uterino
o coágulos sanguíneos, debe determinar cuidadosamente si
la terapia de reemplazo hormonal es segura para usted. Cuando se usa sin
progesterona, el estrógeno puede aumentar el riesgo de desarrollar
cáncer uterino, por lo cual es importante tomar ambas hormonas si
todavía tiene útero. El uso de estrógeno a largo plazo
ha sido relacionado con un incremento en el riesgo de padecer ciertas formas
de cáncer de seno. Las mujeres que han tenido cáncer de seno
no deberían usar estrógeno.
Opciones
de reemplazo
El estrógeno
y la progesterona de reemplazo están disponibles en varias fórmulas.
El tipo de reemplazo que elija cumple un papel importante en cómo
tolerará usted la terapia de reemplazo. Cuando elija, usted y su
médico deben contemplar sus necesidades, su capacidad para tolerar
efectos secundarios, su historia médica familiar, el cuidado de
su vagina, útero y cuello uterino; y otros factores individuales
como por ejemplo su peso. Las opciones de reemplazo son:
-
Oral: las mujeres
que necesitan reemplazar estrógeno o progesterona en todo el cuerpo
generalmente usan tabletas. Éstas se absorben en el hígado
y en el conducto intestinal, requiriendo dosis mayores que las formulaciones
que no son orales. Las tabletas están disponibles en diferentes
dosis, incluyendo fórmulas combinadas para mujeres que necesitan
ambas hormonas: estrógeno y progesterona. Si está pensando
en tomar tabletas, quizás deba comenzar con la menor dosis posible.
Algunas farmacias que preparan sus propias fórmulas pueden hacer
tabletas con dosis menores para mujeres que necesitan cantidades menores.
La mayoría
de las tabletas de estrógeno y progesterona disponibles comercialmente
son versiones sintéticas de estas hormonas. Las pastillas anticonceptivas
por ejemplo, contienen estrógeno sintético o progesterona
sintética, o ambos. También están disponibles fórmulas
de reemplazo de estrógeno y progesterona biológicamente idénticas
(hormonas derivadas de plantas que son más similares a las que su
cuerpo produce) que quizás causen menos efectos secundarios.
-
Cremas: estas
se aplican directamente sobre la piel, en la zona del muslo, del abdomen
o en la vagina. Con el uso de cremas, la hormona se absorbe directamente
en el torrente sanguíneo y las dosis tienden a ser menores que en
las tabletas. Las cremas son más caras, pero muy útiles ya
que su médico puede establecer la dosis exacta para controlar la
cantidad de hormona que recibe.
Las cremas de progesterona
pueden ser usadas por si solas (para restaurar niveles en mujeres que necesitan
progesterona pero no estrógeno) o junto con cremas que contienen
estrógeno. Las cremas con estrógeno contienen uno, dos o
tres tipos de estrógeno. Pueden ser usadas para reemplazar los niveles
bajos de estrógeno en todo el cuerpo o para tratar la sequedad y
atrofia vaginal. Las cremas que se aplican en la vagina para aliviar síntomas
no proveen niveles lo suficientemente constantes en el cuerpo como para
proteger contra la pérdida de tejido óseo o de otras complicaciones..
-
Parches: al
igual que las cremas, los parches eluden el aparato digestivo y representan
una alternativa a las tabletas, que es segura para mujeres con enfermedades
hepáticas o vesiculares. Los parches se parecen a pequeños
vendajes, y pueden ser usados en cualquier parte del cuerpo (en el muslo,
estómago o en los glúteos). Deben ser cambiados cada 3 a
7 días y en algunos casos con más frecuencia. Los parches
liberan niveles constantes de hormona en el torrente sanguíneo pero
no están disponibles en diferentes dosis.
-
Inyecciones: en
ocasiones, las inyecciones de progesterona se usan como una alternativa
a las pastillas anticonceptivas. Cuando se usa para prevenir el embarazo,
la Depo-Provera (progesterona sintética) se administra en forma
inyectable una vez cada tres meses.
Ya sea que usted
use cremas, parches o tabletas, los regímenes y su programa de administración
varían de acuerdo a sus necesidades de reemplazo hormonal. La progesterona
debe ser usada al menos durante 12 días del mes para que sea efectiva.
Algunas mujeres usan estrógeno a diario, mientras que la progesterona
se usa de 12 a 14 días del mes. Otras utilizan estrógeno
y progesterona todos los días, sin interrupciones.
Existen muchos interrogantes
en cuanto al uso de tratamiento de reemplazo hormonal en las mujeres positivas:
si se debe o no iniciar tratamiento, cuál es la dosis/régimen
correcto para minimizar los efectos secundarios, cuánto tiempo se
debe estar en tratamiento de reemplazo hormonal y cuáles son las
interacciones entre el tratamiento de reemplazo hormonal y el tratamiento
para el VIH. Hasta la fecha, a menos que tome pastillas anticonceptivas,
no existen recomendaciones para usar diferentes dosis de tratamiento de
reemplazo hormonal junto con los regímenes anti VIH. En la actualidad,
hay investigadores que estudian las posibles interacciones entre los antirretrovirales
y los diferentes regímenes de tratamiento de reemplazo hormonal.
Si está considerando usar un tratamiento de reemplazo hormonal,
es importante que haga una evaluación completa de su salud, incluyendo
un examen físico completo por un especialista en VIH y un ginecólogo
para determinar si el tratamiento de reemplazo hormonal es una opción
libre de riesgos para usted.
Alternativas
al tratamiento de reemplazo hormonal
Existen alternativas
disponibles con y sin receta para tratar los síntomas de los problemas
hormonales. Si usted quiere preservar sus huesos pero no puede usar estrógeno,
hay dos medicamentos que protegen contra la pérdida de tejido óseo
sin aumentar el riesgo de padecer cáncer de seno o útero.
Estos son los bifosfonatos y los moduladores selectivos de receptores de
estrógenos (SERM en inglés). Tenga en cuenta que estos medicamentos
no tratan los golpes repentinos de calor, la sequedad vaginal ni ningún
otro síntoma relacionado con niveles bajos de estrógeno (ver
La
salud de los huesos).
También
existen medicamentos disponibles sin receta para los síntomas premenstruales
y de la menopausia. La soja contiene estrógenos naturales y sus
derivados, como la leche de soja, los frijoles de soja y el tofu pueden
ayudar a mejorar dichos síntomas. Aumentar la cantidad de ácidos
grasos omega-3 en la dieta (huevos, salmón, trucha y nueces) o tomar
suplementos de productos como aceite de primavera, (primrose oil en inglés)
puede ayudar con los dolores menstruales, hinchazón, inflamación
de los senos y cambios en el humor. Algunas mujeres sostienen que el magnesio
ayuda con los dolores menstruales y con la irritabilidad; el complejo vitamínico
B o el calcio con la hinchazón, y la vitamina E con los golpes de
calor y la inflamación de senos. Además, dormir bien, hacer
ejercicio regularmente, la acupuntura y/o las prácticas de yoga
pueden proveer alivio a síntomas premenstruales y de la menopausia.
Si piensa utilizar
alguno de estos suplementos, consulte con su doctor antes de hacerlo. Su
proveedor de servicios de salud puede ayudarla a elegir la dosis del suplemento
más adecuada para usted y puede tener información importante
acerca de la interacción entre los suplementos y otros medicamentos
que usted esté tomando.
Anemia
Si usted se siente
cansada, pídale a su doctor que le haga un análisis de sangre
para la anemia. La anemia es la disminución de glóbulos rojos
o de hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos
rojos y que transporta el oxígeno de sus pulmones al resto del cuerpo.
Si el suministro de oxígeno es escaso a través del cuerpo,
usted se siente cansada. Quizás también se sienta mareada
o con problemas para respirar. Otros síntomas son las palpitaciones
(latidos irregulares del corazón), piel demasiado pálida
y pérdida de apetito.
La anemia es muy
común en mujeres positivas. Una infección crónica
como el VIH obliga a su médula ósea a realizar un mayor esfuerzo.
La médula ósea es el lugar donde se producen los glóbulos
rojos y para esto necesita hierro, ácido fólico y vitamina
B12. En las personas VIH positivas, la anemia es más común
entre las mujeres, aquellos con recuentos bajos de células CD4 o
con cargas virales altas y entre los afro-americanos. Es muy importante
tratar la anemia ya que el riesgo de que la enfermedad del VIH empeore,
es mayor para las personas con anemia.
La anemia puede
tener muchas causas:
-
Malfuncionamiento
de la tiroides
-
Hemorragias (internas
o menstruales abundantes)
-
Deterioro o infección
en la médula ósea
-
Deficiencias de vitaminas
y minerales como hierro, ácido fólico (folato), vitamina
B12 y selenio
-
Daño en los
riñones
-
Medicamentos: AZT
(Retrovir solo o como un componente de Convivir y Trizivir), Rebetol (ribavirin),
anfotericina y muchos otros.
Diagnóstico:
para
determinar si está anémica, pídale a su doctor que
le haga un análisis completo de sangre (CBC en inglés). El
CBC examina la cantidad total de glóbulos rojos, los porcentajes,
forma y tamaño de los mismos, y la cantidad de hemoglobina. Los
niveles de hemoglobina en las mujeres deberían ser de al menos 12
g/dl. Un nivel de hemoglobina inferior a 6,5 g/dl es demasiado bajo
para que los órganos funcionen adecuadamente. Otro análisis,
el hematocrito, mide la cantidad de glóbulos rojos en su sangre.
Los glóbulos rojos deben representar del 35% al 45% del volumen
total de la sangre en las mujeres.
El tratamiento
para la anemia depende de su causa. Es importante detener cualquier hemorragia
crónica (incluyendo hemorragias nasales, hemorroides o sangrado
excesivo durante las menstruaciones) y tratar cualquier falta de hierro,
ácido fólico y vitamina B12.
Antes de suplementar
su dieta, asegúrese de saber qué tipo de anemia tiene. Por
lo general las mujeres tenemos el nivel de hierro bajo. Tomar tabletas
de hierro puede restaurar sus niveles, pero demasiado hierro no es bueno,
especialmente si tiene hepatitis. Generalmente puede obtener suficiente
hierro al comer carnes rojas, mariscos, pescados, panes y cereales fortificados.
El ácido fólico se encuentra en las verduras verde oscuro,
espárragos, frijoles lima, espinaca e hígado de vaca. Los
niveles de la vitamina B12 suelen estar bajos en personas VIH positivas
y muchas de nosotras no podemos absorber dicha vitamina de los alimentos
o suplementos. Si sus niveles de vitamina B12 son bajos, quizás
necesite inyecciones de B12 o deba usar fórmulas sublinguales (que
se disuelven debajo de la lengua), aunque ingiera mucha vitamina B12 en
su dieta.
Si los medicamentos
están causando su anemia, es posible que deba cambiarlos por otros
o reducir sus dosis. Si esto no es posible, la anemia puede tratarse con
eritropoyetina (EPO en inglés), una hormona producida por los riñones
que estimula la producción de glóbulos rojos. La EPO sintética
(Procrit, Epogen) puede ser inyectada en forma subcutánea (debajo
de la piel), generalmente una vez por semana para ayudar a su cuerpo a
producir glóbulos rojos nuevos. Su recuento de glóbulos rojos
puede demorar de 2 a 8 semanas para volver a la normalidad. Las transfusiones
de sangre son otro tratamiento posible pero raramente necesarias para tratar
la anemia.
El
cuidado de los intestinos
Un aparato intestinal
sano es crítico para que su cuerpo obtenga los nutrientes que necesita
de los alimentos que come. El VIH y otras infecciones que las personas
con el VIH pueden desarrollar, pueden afectar la pared de los intestinos.
Muchos medicamentos también pueden causar diarrea, lo que puede
cambiar de forma dramática la manera en que su cuerpo procesa los
alimentos y medicamentos.
La diarrea incontrolable
dificulta la absorción de los nutrientes, medicamentos y fluidos.
Ésto puede resultar peligroso para su salud. Si usted tiene diarrea
cinco o más veces al día, si dura por más de cinco
días o si pierde más de 5 libras de peso (alrededor de 2
kilogramos y medio), es importante identificar la causa y tratar de
corregir el problema. Para averiguar la causa de la diarrea, su doctor
pude hacer lo siguiente:
-
Tomar una muestra
de materia fecal para determinar la presencia de parásitos, protozoos
o bacterias;
-
Hacer análisis
de sangre para descartar infecciones intestinales relacionadas con el VIH;
-
Examinar los niveles
de proteínas, vitaminas y otros nutrientes en su sangre para determinar
cómo se ven afectados por la diarrea; y/o
-
Examinar su aparato
digestivo con un pequeño microscopio (colonoscopía o endoscopía).
A veces es difícil
determinar la causa exacta de la diarrea en una persona VIH positiva. Pero
debido a que casi siempre hay una causa, es importante seguir investigando
y averiguar qué está pasando. Si una bacteria o parásito
son los culpables de la diarrea, deberá obtener un diagnostico apropiado
y tratarla con antibióticos u otros medicamentos orales. Si no se
encuentra ninguna infección, es muy importante realizar otros análisis.
Si el medicamento
que usted toma causa diarrea y no es posible cambiarlo o suspenderlo, existen
maneras de reducirla o detenerla. Puede comprar remedios antidiarreicos
como Imodium en la farmacia, o puede conseguir otros más potentes
con receta. Estos funcionan mejor si se toman de 30 a 45 minutos antes
del medicamento que causa diarrea. Algunas personas experimentan buenos
resultados con los suplementos de calcio, fibra y de un aminoácido
llamado glutamina para controlar la diarrea causada por inhibidores de
la proteasa como Viracept (nelfinavir).
| Una vez que una
infección intestinal ha desaparecido, es importante mantener el
aparato digestivo sano. Esto incluye el uso de productos que se venden
sin receta como Citrucel o Metamucil para regular los movimientos intestinales
o el uso de una bacteria “beneficiosa” como el lactobacillus (encontrado
en el yogurt y también disponible en cápsulas) para establecer
un ambiente más propicio en los intestinos. Los cambios en la dieta
que ayudan a su aparato digestivo incluyen beber mucha agua purificada,
comer alimentos ricos en fibra como granos enteros (arroz, avena y panes
integrales), agregar verduras y frutas frescas a su dieta y disminuir la
ingestión de cafeína, alimentos fritos, azúcar y grasa
animal. |
Masa
muscular
Además
de mejorar el aspecto físico ¡Tener músculos es beneficioso!
Los músculos brindan combustible importante para las funciones diarias
del cuerpo, incluyendo la lucha contra las infecciones.
Si usted pierde
más del 5% de su peso sin proponérselo (por ejemplo 7 libras,
unos 3 kilogramos, en una mujer que pesa 140 libras, 63 kilogramos) y no
puede explicarse la causa, debería solicitar ayuda para determinar
las razones. A muchas de nosotras nos elogian y nos dicen que nos vemos
bien cuando perdemos peso, pero cuando existe VIH, la pérdida de
peso resulta en pérdida de masa muscular. La disminución
de la masa muscular puede ser un signo de desgaste (wasting en inglés),
que está relacionado con una progresión acelerada de la enfermedad.
La pérdida de peso corporal también puede suceder junto con
otras alteraciones en la forma de su cuerpo y en su metabolismo, estos
cambios deben ser vigilados.
Existe un análisis
simple llamado análisis de impedancia bioeléctrica (BIA en
inglés) para determinar si tiene niveles saludables de músculo,
grasa y agua en su cuerpo. Para medir la cantidad de grasa o músculo
en una parte determinada del cuerpo debe hacerse una tomografía
computada (CT en inglés) o una densitometría (DEXA SCAN en
inglés). Si estas pruebas no están disponibles, también
es posible medir las dimensiones del cuerpo con un calibrador, una herramienta
que pellizca suavemente la carne en diferentes partes del cuerpo. Quizás
quiera medir su composición corporal periódicamente, ya que
los cambios en la forma del cuerpo no son siempre visibles en forma inmediata.
Mantener y aumentar
la masa muscular es crítico para la supervivencia, ya que los músculos
regulan las hormonas y ayudan al cuerpo a combatir infecciones. También
es necesario ingerir suficientes calorías de alimentos saludables
y beber abundante cantidad de agua. Es importante combinar ejercicios de
resistencia (como por ejemplo levantar pesas) con ejercicios aeróbicos
(como subir escaleras o nadar), ya que los ejercicios de resistencia desarrollan
músculo y los aeróbicos queman grasas.
Aún existen
interrogantes sin respuesta acerca del uso de testosterona en las mujeres,
pero la hormona de crecimiento humano (Serostim) o el anabólico
esteroide oxandrolone (Oxandrin), combinados con el ejercicio, pueden ser
opciones para mujeres que necesitan ayuda extra para desarrollar músculo.
Ambos tratamientos son muy caros y Oxandrin es particularmente difícil
de obtener. Si usted está considerando usar estos medicamentos,
quizás quiera ponerse en contacto con alguna mujer que los haya
tomado para aprender de sus experiencias.
Lipodistrofia
La lipodistrofia
es el nombre que se le da a un grupo de cambios en el cuerpo que, en ocasiones
le ocurre a personas que viven con el VIH, particularmente a los que toman
medicamentos antirretrovirales. No se sabe exactamente cuál es la
causa y no todos están de acuerdo en una definición. Sin
duda, los antirretrovirales desempeñan un papel importante, pero
quizás la lipodistrofia también esté relacionada con
el VIH mismo. Usted puede experimentar un aumento de grasa en algunas zonas
(senos, abdomen y cuello) y una pérdida de grasa en otras áreas
(cara, brazos, piernas o glúteos). En ocasiones, su peso corporal
puede mantenerse, pero la forma de su cuerpo cambia significativamente.
Tanto los hombres como las mujeres pueden experimentar estos síntomas,
pero nosotras tenemos más posibilidades que los hombres de padecer
acumulación de grasa, especialmente en el abdomen y los senos.
Además de
los cambios en la forma del cuerpo, muchas personas también experimentan
cambios en el interior del cuerpo. Las grasas en la sangre como el colesterol
y los triglicéridos pueden aumentar. En ocasiones el cuerpo se vuelve
incapaz de procesar la glucosa y puede desarrollar diabetes. Las mujeres
excedidas de peso, que no hacen ejercicios, que fuman y/o que son mayores
de 40 corren mayor riesgo de padecer diabetes y enfermedad cardíaca,
aún sin tener lipodistrofia. Por lo tanto es muy importante vigilar
los niveles de sus lípidos y glucosa con análisis de sangre
de rutina, especialmente si toma una combinación de medicamentos.
Las mediciones de colesterol y triglicéridos son más exactas
si no come nada al menos de 10 a 12 horas antes de que le saquen sangre.
Esto generalmente significa que hay que hacer la extracción de sangre
por la mañana.
No está
muy claro qué hacer en casos de lipodistrofia. Algunas personas
con niveles elevados de colesterol, triglicéridos o glucosa dejan
de tomar medicamentos antirretrovirales o los cambian, pero esto no es
posible para todas las personas. Además, cambiar de medicamentos
no funciona en todos los casos. Existen medicamentos que ayudan a controlar
la diabetes y los niveles de colesterol y triglicéridos. Los investigadores
están explorando muchas opciones posibles, incluyendo el tratamiento
hormonal, la liposucción y los implantes para la cara.
Una cosa que si
puede hacer por su bien, es mantener una buena dieta y hacer ejercicio
regularmente, al menos tres veces por semana. Hacer ejercicio no quiere
decir que tenga que inscribirse en un gimnasio, hay muchas maneras de poner
el cuerpo en movimiento sin tener que usar un gimnasio. Los cambios en
la dieta que contribuyen a la buena salud del corazón incluyen comer
menos grasas animales como mantequilla, queso y carnes rojas; y agregar
más aceites de pescado (especialmente salmón y sardinas),
nueces, cereales y panes de granos. También sería conveniente
que fumara menos o que abandonara completamente el cigarrillo y que evitara
usar pastillas anticonceptivas que sólo contienen progesterona.
Algunas mujeres experimentan uno o varios síntomas de lipodistrofia,
mientras que otras los experimentan todos. Además de vigilar los
niveles de los lípidos, preste atención a la forma de su
cuerpo (ver cómo le queda la ropa es una buena referencia) y hable
con su médico sobre cualquier cambio que note, por pequeño
que sea.
La
salud de los huesos
Cuando somos jóvenes,
nuestros huesos se fortalecen a medida que crecemos. A partir de cierta
edad, alrededor de los 30 años de edad, dejamos de desarrollarlos.
A medida que envejecemos nuestros huesos se vuelven débiles y las
mujeres, en general, experimentan una pérdida de tejido óseo
en mayor medida que los hombres.
Incluso sin el
VIH, si es mujer, mayor de 50 años, está pasando o ha pasado
por la etapa de la menopausia, es blanca o asiática, delgada o tiene
historia familiar de osteoporosis, corre riesgo de perder tejido óseo
más rápidamente. La pérdida de hueso también
se acelera si fuma, bebe alcohol o ingiere mucha cafeína, usa corticosteroides
como prednisona y no hace ejercicios. Nuestros cuerpos necesitan calcio
y vitamina D para desarrollar tejido óseo.
Las personas VIH
positivas parecen experimentar pérdida de hueso más frecuentemente
que las personas VIH negativas. No sabemos si esto se debe a la enfermedad
misma, al tratamiento o a ambas cosas. Lo que si sabemos es que
ser mujer y VIH positiva son dos factores de riesgo para la pérdida
de hueso. Recientemente se han visto dos afecciones óseas en personas
VIH positivas. La osteoporosis (también llamada “huesos quebradizos”)
es la pérdida de mineral en los huesos, que los hace más
porosos y propensos a fracturarse. La osteonecrosis se refiere a la muerte
del tejido óseo debido a la falta de irrigación sanguínea
en el hueso.
Usted puede tener
osteoporosis y no tener ningún síntoma, pero existen varias
pruebas para diagnosticarla. Esto es muy importante si pertenece a un grupo
de alto riesgo o si ha estado experimentando dolores en los huesos. La
densidad mineral del hueso se mide con una radiografía especial
llamada densitometría (DEXA SCAN). También es importante
pedirle a su doctor que examine los niveles hormonales, ya que la deficiencia
de estrógeno puede aumentar el riesgo de perder hueso.
Hay varias cosas
que puede hacer para retrasar la pérdida de hueso: dejar de fumar,
reducir o suspender las bebidas alcohólicas y la cafeína,
y tomar más vitamina D y calcio (tomar suplementos de calcio y/o
comer verduras de hoja verde y derivados de la leche). El ejercicio regular
que requiere que usted cargue peso, como caminar o levantar pesas, también
ayuda a fortalecer los huesos.
Los medicamentos
bifosfonatos Fosamax (alendronate) y Actonel (risedronate) son utilizados
frecuentemente para prevenir y tratar la pérdida de densidad ósea
en mujeres posmenopáusicas. Estos medicamentos no han sido estudiados
en mujeres premenopáusicas con pérdida de hueso, pero muchos
médicos se los ofrecen a las mujeres positivas que tienen estos
problemas. En la actualidad hay estudios que evalúan el uso de estos
medicamentos en mujeres positivas. Evista (raloxifene) es un modulador
selectivo de receptores de estrógeno que quizás ofrezca beneficios
óseos y cardíacos a mujeres con niveles bajos de estrógeno,
sin el peligro de aumentar el riesgo de cáncer de seno o de endometrio.
Atención
ginecológica
Encontrar
un buen cuidado médico
Lo mejor que podemos
hacer por nosotras mismas es encontrar un ginecólogo con el que
nos sintamos cómodas. Si usted no entiende a su doctor o no confía
en él, ¿Cómo hará para obtener respuestas?
Muchas mujeres que son tratadas por ser VIH positivas no reciben tratamiento
ginecológico adecuado. Este es un problema grave. Asegúrese
de que su ginecólogo tenga experiencia en tratar a mujeres VIH positivas.
Una manera de hacerlo es consultando con otras mujeres y que nos refieran
al ginecólogo de alguien que conozcamos. Si usted no conoce a otras
mujeres VIH positivas, puede llamar a las clínicas de enfermedades
infecciosas. Muchos hospitales tienen clínicas ginecológicas
dentro de las clínicas de enfermedades infecciosas, que se especializan
en el tratamiento de mujeres positivas.
Debido a que aún
existen debates acerca del cuidado ginecológico estándar
en mujeres positivas, las recomendaciones de diagnóstico y tratamiento
pueden variar de una clínica a otra. Por eso es muy importante
encontrar un médico que sepa de todos los diferentes métodos
usados para evaluar y diagnosticar las diferentes condiciones ginecológicas
que se ven en la enfermedad del VIH. Las páginas siguientes
describen los problemas ginecológicos más frecuentes con
los que se enfrentan las mujeres VIH positivas.
Problemas
menstruales
Muchas mujeres
positivas experimentan cambios o anormalidades en sus ciclos menstruales.
Si bien a veces preferiríamos olvidarnos de ellos, tenemos que prestarles
mucha atención, especialmente si son dolorosos o si varía
la cantidad del sangrado. La siguiente tabla contiene algunos de los cambios
menstruales más comunes y lo que hay que tener en cuenta si le suceden.
| Síntoma
menstrual |
Posibles causas |
¿Qué
hacer para resolverlo? |
|
Disminución del sangrado
Saltearse la menstruación
Ausencia total
de menstruaciones
|
Infección
crónica, como por ejemplo con el VIH
Malnutrición
Uso regular de heroína, metadona o anfetaminas
Desgaste relacionado al SIDA
Uso de esteroides
Menopausia
Quiste u otros problemas en los ovarios |
Si se ha salteado uno o más períodos seguidos hágase un examen ginecológico
y un análisis de sangre para determinar si hay infecciones en su
aparato reproductivo.
Examine los niveles hormonales.
Hágase un análisis de embarazo.
|
| Hemorragia abundante |
Plaquetas bajas
Tumores fibrosos
Complicación de enfermedad pélvica inflamatoria
Otras infecciones del conducto genital
Medicamentos anti VIH como Norvir (ritonavir), Retrovir (AZT), Hivid (ddC) u otros |
Hágase análisis de sangre para determinar el nivel de plaquetas.
Consulte con su doctor acerca de los medicamentos y anticonceptivos que esté tomando.
Asegúrese de no desarrollar anemia.
Quizás su doctor quiera hacerle un sonograma.
Examine los niveles de la progesterona.
|
| Hemorragias entre los períodos o después de tener relaciones sexuales |
Clamidia en el cuello del útero
Displasia cervical de alto grado
Problemas relacionados con las pastillas anticonceptivas
Desgarramiento debido a las prácticas sexuales
Atrofia (adelgazamiento o debilitamiento del tejido vaginal) |
Pida que le hagan un examen ginecológico.
Es posible que el doctor examine su vagina y cuello uterino para determinar el origen
del sangrado. Pueden hacerle un sonograma o una colposcopía.
Verificar los niveles hormonales.
|
Debido a que la
pérdida de mucha sangre puede ocasionar anemia, es importante identificar
todas las causas posibles de hemorragias abundantes y tratar de corregir
el problema. Una hemorragia abundante, junto con hemorragias entre los
períodos puede ser una señal de infección del cuello
uterino, vagina o de los ovarios. Si tiene alguno de esos síntomas
asegúrese de consultarlo con su ginecólogo y con el médico
que la trata por el VIH.
|
Consideraciones
especiales para mujeres que toman pastillas anticonceptivas
Cuando la infección
con el VIH está presente, las pastillas anticonceptivas se usan
frecuentemente para regular ciclos menstruales anormales o para mujeres
que están entrando en la menopausia. Las pastillas tienen diferentes
formulaciones; algunas contienen progesterona y otras contienen una combinación
de estrógeno y progesterona. Cada mujer responde de manera diferente
a las pastillas y es posible que tenga que probar varios tipos o dosis
antes de encontrar la más adecuada para usted.
Las pastillas combinadas
contienen altas cantidades de etinil estradiol, que es una versión
sintética de la forma más potente de estrógeno del
cuerpo. A pesar de que es necesario para prevenir el embarazo, las dosis
altas pueden producir efectos secundarios en muchas mujeres y no es seguro
usarlas después de los 50. Si utiliza las pastillas para regular
sus períodos y no para prevenir el embarazo, puede considerar el
uso de tabletas, de dosis mucho más bajas.
Muchos de los
medicamentos contra el VIH interactúan con el entinil estradiol,
el ingrediente principal de la mayoría de las pastillas anticonceptivas.
Si está tomando Norvir, Kaletra, Viracept, Viramune y posiblemente
Agenerase, puede que las pastillas anticonceptivas sean menos efectivas.
Crixivan, Sustiva y quizás Rescriptor, pueden aumentar el etinil
estradiol a niveles más altos de lo que necesitamos. Recuerde que
muchas mujeres usan estos medicamentos en combinaciones, y en estos casos
los efectos relacionados con las pastillas anticonceptivas son aún
menos claros.
Si usted toma pastillas
anticonceptivas y alguno de estos medicamentos, pregúntele a
su doctor si debería alterar la dosis de las pastillas anticonceptivas
para mantener su efectividad o disminuir sus efectos secundarios. Si no
es posible hacer un ajuste de la dosis y está tomando las pastillas
para prevenir el embarazo, deberá usar condones u otro método
de prevención del embarazo.
Como ve, existe
la posibilidad de interacciones entre medicamentos en casi todas las opciones
de tratamiento que hay para elegir. Por eso es tan importante decirle a
su médico todos los medicamentos, metadona, drogas, hierbas u hormonas
que esté tomando junto con su régimen anti VIH. Siempre que
le receten un nuevo medicamento, asegúrese de averiguar con su doctor
y farmacéutico si existe alguna posible interacción. Las
farmacias, como parte del servicio que prestan, están obligadas
a identificar cualquier posible interacción. No tema solicitar este
servicio.
|
Infecciones
por hongos (candidiasis vaginal)
Su sistema inmunitario,
las hormonas y la bacteria “beneficiosa” de la vagina juegan un importante
papel para mantener su vagina lubricada y sana. Los cambios en el estado
del sistema inmunitario, los desequilibrios hormonales y la cantidad de
bacteria en su cuerpo pueden resultar en una serie de síntomas vaginales,
incluyendo infecciones por hongos.
Las infecciones
por hongos son crecimientos desmedidos del hongo llamado cándida,
que normalmente se encuentra en pequeñas cantidades en todo el cuerpo.
Cuando hay demasiada cándida, su vagina puede inflamarse o doler.
Usted puede observar un flujo espeso, blanco y que provoca picazón
alrededor de la vagina, los labios vaginales y la zona anal.
Los antibióticos,
esteroides, pastillas anticonceptivas, alimentos ricos en azúcar
y almidones (panes, pastas y alcohol) promueven el crecimiento de hongos,
así como las duchas femeninas, que también reducen los niveles
de la bacteria beneficiosa en la vagina y no se recomiendan a mujeres VIH
positivas. La reaparición de infecciones por hongos en las mujeres
VIH positivas, es generalmente un signo de inmunodeficiencia. Si el recuento
de sus células CD4 desciende, tiene mayores posibilidades de desarrollar
estas infecciones o de que reaparezcan después del tratamiento.
Muchas mujeres
se auto diagnostican y tratan las infecciones por hongos con cremas anti
hongos disponibles sin receta, como Monistat o Gyne-Lotrimin. Estas cremas
tienen diferentes grados de potencia y se usan durante 3 a 10 días
dependiendo de la formulación. Las mujeres VIH positivas generalmente
necesitan regímenes de tratamiento más largos, con medicamentos
anti hongos o con cremas más fuertes, que se adquieren con receta.
Su médico puede recomendarle la crema con el grado de potencia más
adecuado para usted (3% o 5% por ejemplo).
Algunas infecciones
por hongos no responden al tratamiento con cremas de uso tópico.
Es más probable que ésto suceda si el recuento de sus células
CD4 es bajo, si ha usado frecuentemente cremas sin receta para tratar estas
infecciones o si no termina con el régimen completo de tratamiento.
En casos de infecciones que son difíciles de tratar, su doctor puede
recetarle antihongos orales como Nizoral (ketoconazole), Diflucan (fluconazole)
o Sporanox (itraconazole). Tenga en cuenta que los medicamentos que se
toman por boca llegan a partes del cuerpo donde las cremas y supositorios
no acceden y pueden interactuar con medicamentos anti VIH y en ocasiones
causar efectos secundarios.
Debido a que las
infecciones por hongos pueden ser similares a las infecciones bacterianas
que se observan en mujeres positivas, es importante consultar con el ginecólogo
si nota cualquier flujo vaginal u olor inusual, especialmente si ya ha
usado medicamentos sin receta y todavía tiene los síntomas.
Su ginecólogo puede tomar una muestra de su flujo vaginal para asegurarse
de que solo los hongos son los que causan la inflamación. Un examen
vaginal similar puede demostrar si tiene niveles saludables de acidez en
la vagina (llamado pH vaginal). Si su pH es demasiado alto o demasiado
bajo, su doctor puede recetarle remedios para restaurar el pH vaginal a
un nivel saludable.
| Dado que el VIH
puede ocasionar un gran número de problemas vaginales, considere
hacer cambios en la dieta y de otro tipo que la ayuden a mantener la salud
general de la vagina. Los cambios en la dieta incluyen disminuir el consumo
de azúcar y almidones, comer más productos de soja y tomar
suplementos multivitamínicos. Si toma antibióticos o pastillas
anticonceptivas, quizás quiera agregar suplementos de acidófilus
para restaurar los niveles de bacteria beneficiosa en la vagina. Trate
de usar ropa interior de algodón poco ajustada y vestimenta que
no atrape humedad en la vagina. Quizás también sea conveniente
alejarse de sustancias químicas que alteran el PH vaginal (jabones
aromatizados, detergentes y duchas vaginales). Las duchas vaginales pueden
alterar los niveles de bacteria y hongos en su vagina y debe evitar usarlas
a no ser que su doctor se lo haya recomendado específicamente. |
Herpes
Muchas mujeres
positivas tienen problemas de herpes, una infección causada por
un virus llamado herpes simple que vive en las células nerviosas.
Debido a que el herpes es transmitido a través del contacto con
la piel, los condones no siempre ofrecen protección durante las
relaciones sexuales. Usted puede desarrollar lesiones herpéticas
en los labios vaginales, glúteos o en el área entre el ano
y la vagina. Si experimenta dolor, llagas o lesiones, consulte con un ginecólogo.
Quizás su médico tome una muestra del fluido del área
de la lesión y haga un cultivo para determinar si tiene herpes.
Una vez que lo
contrae, el herpes está presente de por vida. Las lesiones pueden
ser tratadas con antivirales pero el cuerpo casi nunca elimina al virus.
Al igual que con otras condiciones ginecológicas, los síntomas
herpéticos reflejan el estado de su sistema inmunitario. Si su sistema
inmunitario está debilitado, el herpes puede reactivarse y usted
padecerá lesiones dolorosas. Los episodios herpéticos son
más frecuentes en mujeres positivas y a veces son más difíciles
de tratar. Las lesiones herpéticas que duran más de un mes,
están relacionadas con la debilitación severa del sistema
inmunitario y es una de las enfermedades que determinan el estado de SIDA.
Existen varios
tratamientos antivirales para el herpes, incluyendo Zovirax (acyclovir),
Valtrex (valacyclovir) y Famvir (famviclovir). Existen dosis varias de
estos medicamentos que están disponibles en pastillas, cremas y
gel. El tratamiento ayuda con las lesiones, a controlar el dolor y con
suerte a demorar la aparición de nuevos episodios. En casos de lesiones
severas y dolorosas, su ginecólogo puede recetarle una pomada con
lidocaína o geles para atenuar el dolor, como Neosporin Plus. Muchas
mujeres alivian el dolor aplicando una máscara facial de arcilla
sobre las lesiones.
Infecciones
del aparato genital
La vagina, el
cuello uterino, los ovarios, el útero y las trompas de Falopio forman
parte de su aparato genital. La mayor parte de las infecciones genitales
comienzan en la vagina y pueden ser tratadas fácilmente. Muchas,
pero no todas, son infecciones de transmisión sexual como por ejemplo
la clamidia, la gonorrea, la tricomoniasis, el virus papiloma humano, los
herpes y la sífilis.
Si no son tratadas,
las infecciones vaginales simples pueden ascender de la vagina al cuello
uterino y causar inflamación (cervicitis), anormalidades celulares
(displasia) o ambas cosas. Debido a que estas condiciones son más
comunes en mujeres positivas, es importante el diagnóstico y el
tratamiento inmediato ante la aparición de cualquier síntoma
que presente. Las infecciones no tratadas también pueden diseminarse
en el aparato genital y llegar al útero, a los ovarios y a las trompas
de Falopio. En estos casos pueden causar dolor, inflamación y complicaciones
en el aparato reproductivo.
El EIP (enfermedad
inflamatoria de la pelvis) es un término que se refiere a la
inflamación en la parte superior del aparato genital. La mayoría
de los casos comienzan con infecciones fáciles de tratar como clamidia
o bacteria vaginosis. A pesar de que no es más común en mujeres
positivas, la EIP puede atentar seriamente contra su salud. El mejor método
de prevenir la EIP es hacerse exámenes ginecológicos regularmente
cada seis meses, y más a menudo si presenta algún síntoma
como: dolor estomacal continuo o de la cintura, menstruaciones irregulares,
hemorragias anormales, sensibilidad cervical (durante un examen o relaciones
sexuales), dolor al orinar, flujo vaginal anormal o fiebre.
Aún si
no tiene síntomas, asegúrese de hacerse exámenes
ginecológicos regulares y exhaustivos:
-
Si es sexualmente
activa, al menos una vez al año debe hacerse un examen pélvico,
un hisopado cervical (diferente a una prueba de Papanicolaou) para diagnosticar
clamidia, gonorrea y otras infecciones comunes, y un análisis de
sangre para diagnosticar sífilis.
-
Una muestra del interior
de la vagina puede identificar la presencia de hongos o bacterias y también
puede medir el nivel del pH vaginal.
-
La prueba de Papanicolaou
sólo analiza la presencia de anormalidades cervicales. Si usted
tiene problemas en otras partes del aparato genital, quizás deba
hacerse análisis de sangre, cultivos, examen pélvico, sonograma
y una colposcopía o biopsia para diagnosticar el problema.
-
Si tiene VPH, verrugas
vaginales o ha tenido relaciones sexuales anales, es importante que se
haga:
- Una prueba de
Papanicolaou cada seis meses (más seguido si los resultados muestran
anormalidades)
- Un examen de
recto (ano) para determinar si existen verrugas anales
- Una prueba de
Papanicolaou anal para determinar si hay anormalidades anales.
-
Si nunca ha tenido
hepatitis A o B y nunca se ha vacunado contra ellas, pídale a su
doctor que le aplique las vacunas, ya que puede ayudar a prevenir la infección
con dichos virus.
El
VPH y la displasia cervical
El VPH (virus
papiloma humano) causa la infección de transmisión sexual
más común. La mayoría de las mujeres tiene al menos
un tipo de VPH durante su vida, pero muy pocas lo sabemos. Existen más
de 100 clases diferentes y es posible tener más de una al mismo
tiempo. Algunas clases de VPH causan verrugas en la piel o en el área
genital. Otras infectan células del cuello uterino, de la vagina
o del conducto anal; donde no son visibles, pero pueden causar lesiones
que se desarrollen. Las lesiones son zonas de tejido anormal. Si no son
tratadas, pueden ocasionar anormalidades invasoras en el cuello del útero
(displasia), en el ano y en el aparato genital y algunas mujeres pueden
llegar a desarrollar cáncer.
Además de
infectarse con el VPH en mayor grado, las mujeres VIH positivas con VPH
son más propensas a tener:
-
Infección crónica
con el VPH
-
Infección con
las clases de VPH que tienen más posibilidades de causar cáncer
-
VPH en el cuello uterino
y en el ano
-
Varias clases de VPH
al mismo tiempo
-
Reactivación
de infecciones por el VPH que parecían estar controladas.
Cualquiera de estos
factores facilita el desarrollo de anormalidades cervicales y anales. La
supresión inmunitaria causada por el VIH también juega un
papel importante. Cuanto más bajo sea el recuento de células
CD4 y más alta la carga viral, corremos un mayor riesgo de desarrollar
lesiones relacionadas al VPH, incluso lesiones de alto grado en el cuello
uterino y en el año.
El fumar y las
infecciones de transmisión sexual no tratadas, particularmente la
clamidia, pueden hacer que su cuello uterino sea más vulnerable
al daño producido por el VPH y otras infecciones. Lo mismo ocurre
cuando hay niveles bajos de ciertos nutrientes como beta caroteno, ácido
fólico y las vitaminas A y C. No se sabe aún si tomar suplementos
ayuda, pero si tiene VPH no sería mala idea mantener normales los
niveles de esos nutrientes, ya sea a través de los alimentos o del
consumo de multivitaminas.
Pruebas
de detección
La prueba de
Papanicolaou es el primer paso en el control de células anormales
en el cuello uterino y en el ano. Las pruebas de Papanicolaou recogen células
escamosas, de la zona de transición que va del cuello uterino al
ano, el área que más frecuentemente está infectada
con el VPH. Las pruebas de Papanicolaou pueden detectar inflamación
y en la mayoría de los casos, predecir anormalidades cervicales
o anales.
En las mujeres
VIH negativas, la prueba de Papanicolaou anual es suficiente para detectar
cualquier cambio que pudo haber ocurrido desde el último examen.
Esto no es así cuando existe VIH. Como mujer positiva, es importante
evaluar su riesgo individual de displasia anal y cervical y hacerse revisaciones
más frecuentes. La frecuencia depende de varios factores como los
resultados de exámenes anteriores o si ha recibido tratamiento por
verrugas vaginales u otras anormalidades. Si su recuento de células
CD4 es menor de 300 o ha disminuido, hágase pruebas de Papanicolaou
cada 6 meses. Si es VIH positiva, y una prueba de Papanicolaou muestra
células anormales, se debe profundizar la evaluación con
una colposcopía.
La colposcopía
es un examen del cuello uterino que usa un microscopio de baja resolución
para observar el tejido más de cerca. Este procedimiento permite
que su doctor vea su cuello uterino (o ano) e identifique cualquier área
de tejido anormal. Las lesiones, verrugas e inflamación son generalmente
visibles durante una colposcopía. Sin embargo, es difícil
diferenciar entre una lesión de bajo grado y una de alto grado.
Es por eso que en ocasiones, si se observan lesiones durante una colposcopía
hay que hacer una biopsia.
La biopsia es un
procedimiento que toma una muestra de tejido del área del cuello
uterino. Es el método más fiable para diferenciar entre una
lesión leve y aquellas que pueden convertirse en cáncer.
Prepárese, una biopsia puede resultar incómoda e incluso
dolorosa, y en algunas mujeres puede provocar hemorragias leves. Pregúntele
al doctor cómo aliviar el dolor antes de que comience el procedimiento.
Muchas mujeres
positivas se hacen más de una biopsia, ya sea durante el diagnóstico
o como parte del seguimiento médico. Es comprensible que esto le
quite las ganas de regresar a la consulta médica. Pero es importante
estar involucradas en nuestro cuidado médico y opinar sobre las
decisiones de tratamiento que nos afectan. Si se siente resentida, enojada
o con miedo, dígaselo a su ginecólogo. Recuerde que su ginecólogo
quiere que esté sana. Cuanto más sepa él o ella acerca
de cómo se siente usted, mejor podrá atenderla.
¿Qué
significan los resultados?
Si ha tenido un
resultado anormal en la prueba de Papanicolaou, quizás reconozca
los términos CIN, LSIL o displasia. Estas palabras provienen de
diferentes sistemas usados para clasificar las anormalidades cervicales
y anales. La mayoría de los laboratorios utiliza el sistema Bethesda
para reportar resultados de la prueba de Papanicolaou. El sistema Bethesda
incluye información sobre la exactitud del resultado de la muestra
para la prueba de Papanicolaou y divide a las anormalidades en las siguientes
categorías:
-
Negativo para lesiones
escamosas intraepiteliales (SIL en inglés) o displasia.
No hay cambios
en la forma o tamaño de las células.
-
ASCUS (células
escamosas atípicas de importancia indeterminada) o
ASC-H (células
escamosas atípicas, no se puede descartar que haya lesiones de alto
grado o HSIL)
ASCUS y ASC-H
son células que no pueden ser clasificadas como completamente normales
o anormales. ASCUS puede indicar que tiene una inflamación en el
cuello del útero. ASC-H es una categoría nueva que fue agregada
en mayo de 2002. Si usted obtiene alguno de estos resultados, debería
hacerse una colposcopía para descartar la posibilidad de que tenga
anormalidades de alto grado.
-
LSIL (lesión
escamosa intraepitelial de bajo grado)
Intraepitelial
significa que las células anormales solo están presentes
en la capa superficial del cuello uterino. LSIL se considera como una anormalidad
leve, pero debe ser vigilada cuidadosamente. Hasta ahora el tratamiento
en mujeres positivas con LSIL no se considera una práctica
estándar.
-
HSIL (lesión
escamosa intraepitelial de alto grado)
HSIL es una
anormalidad más severa, con mayores posibilidades de que se convierta
en cáncer. Cualquier lesión de alto grado en su cuello uterino,
vagina o ano requiere tratamiento.
La displasia es solo
otra manera de describir las anormalidades anales y cervicales relacionadas
con el VPH. Displasia significa que las células son diferentes a
las normales en cuanto a tamaño, forma y apariencia. El bajo grado
se refiere a los cambios tempranos en tamaño y forma, mientras que
alto grado indica anormalidades más severas (en ocasiones pre-cancerígenas).
Guías
para control y tratamiento de las mujeres VIH positivas
Las medidas estándar
de control preventivo para mujeres positivas difieren un poco de aquellas
para mujeres VIH negativas. Existen varios grupos de recomendaciones para
el control de mujeres positivas y controversias en cuanto al cuidado médico
estándar. Las recomendaciones para mujeres VIH positivas son más
agresivas, instándolas a hacerse pruebas de Papanicolaou con mayor
frecuencia y colposcopías (con biopsias posiblemente) siempre que
se encuentren lesiones ASCUS o cualquier otra anormalidad. La tabla siguiente
fue adaptada del sistema Bethesda y resume algunas de las diferentes recomendaciones
de control para mujeres VIH positivas.
| Si la prueba
de Papanicolaou indica: |
Entonces: |
| Negativo |
Hacer una prueba
de Papanicolaou en 6 o 12 meses |
| ASCUS o ASC-H |
Colposcopía
investigativa, tratar cualquier inflamación y seguimiento con una
prueba de Papanicolaou en 3 a 8 meses |
| LSIL |
Colposcopía
y biopsia, repetir la prueba de Papanicolaou en 3 a 8 meses |
| HSIL |
Colposcopía
y biopsia para determinar el grado de las lesiones, seguido de tratamiento
y repetir la prueba de Papanicolaou en 4 a 6 meses |
| Carcinoma in Situ
(condición pre-cancerígena o cáncer invasor) |
Tratamiento inmediato,
seguimiento frecuente con pruebas de Papanicolaou y colposcopías
para prevenir reapariciones |
Opciones de
tratamiento para la displasia
Para aquellas
de nosotras con VPH, no existe una simple pastilla o tratamiento que prevenga
el desarrollo de verrugas o de anormalidades cervicales o anales. Por eso
es importante el control cuidadoso y regular para identificar cambios en
el cuello uterino y el ano, así como tratar cualquier anormalidad
de alto grado, de manera que no se convierta en cáncer.
El tratamiento
para VPH puede consistir en remover verrugas genitales, destruir lesiones
o extirpar tejido anormal. Las verrugas genitales pueden ser tratadas con
soluciones tópicas o con rayos láser, congelándolas
o quemándolas. La mayoría de los tratamientos para la displasia
tienen como objetivo destruir el tejido anormal de manera que no progrese
al cáncer. Las opciones de tratamiento incluyen:
-
LEEP: remueve tejido
anormal con una argolla metálica.
-
Biopsia cónica:
remueve un trozo de tejido del cuello uterino en forma cónica, por
medio de rayos láser o de cirugía. Esto se practica bajo
anestesia. Se usa para el tratamiento de la displasia de alto grado en
mujeres positivas.
-
Electro cauterización
(quemarlas).
-
Soluciones tópicas.
Existen desafíos
adicionales para tratar irregularidades cervicales o anales en mujeres
positivas:
-
Muchas mujeres no
responden bien al tratamiento estándar para HSIL.
-
Algunas de nosotras
necesitamos tratamientos múltiples y con diferentes métodos.
-
El tratamiento de
HSIL solo trata de controlar al VPH, no previene reapariciones.
-
El tratamiento de
LSIL tiene poco éxito.
-
La displasia anal,
cervical y el cáncer son más comunes entre mujeres positivas.
Las displasias anal
y cervical pueden volver a aparecer después del tratamiento. Las
recurrencias pueden ser más factibles si usted tiene una carga viral
alta. No se sabe aún si el uso de antirretrovirales retrasa el avance
de la enfermedad cervical. Incluso cuando el sistema inmunitario ha sido
parcialmente reestablecido por el tratamiento anti VIH, la displasia anal
y cervical pueden convertirse en cáncer. La mejor manera de asegurarse
de que cualquier problema sea detectado y tratado lo antes posible es mediante
una vigilancia regular y cuidadosa.
El
VPH y la displasia anal
El VPH anal es
común en mujeres VIH positivas, especialmente en aquellas que han
tenido verrugas genitales, displasia cervical o relaciones sexuales anales.
Un estudio importante (llamado Women’s Interangency HIV Study) encontró
VPH anal en el 70% de las mujeres positivas del estudio. Cuando a estas
mujeres les hicieron una prueba de Papanicolaou, se encontraron células
anormales en el 42% de las que tenían recuentos de células
CD4 menor de 200 y en el 25% de las que tenían recuentos de 200
a 500 células CD4. Si bien practicar relaciones sexuales anales
es la manera más directa de contraer VPH, usted puede tener VPH
anal incluso aunque nunca haya tenido relaciones sexuales anales.
Si tiene VPH,
alguna vez tuvo displasia cervical o ha mantenido relaciones sexuales anales,
pídale a su doctor que le haga un examen anal y una prueba de Papanicolaou
anal para diagnosticar la presencia de VPH anal. Las pruebas de Papanicolaou
anal usan el mismo procedimiento que las cervicales, se toman muestras
de células para determinar si existen lesiones en el ano. Si se
encuentran anormalidades como ASCUS, ASC-H o de cualquier otro tipo, su
doctor puede usar un anoscopio (similar al colposcopio) para examinar el
interior del conducto anal e identificar lesiones, verrugas o tejido anormal
que quizás deban ser tratados.
El control cervical
de rutina, seguido del tratamiento de la displasia de alto grado, ha disminuido
dramáticamente el grado de cáncer cervical en las mujeres.
A pesar del alto grado de displasia anal cuando existe una infección
con el VIH, no hay guías comparables de control para las anormalidades
anales. Un examen anal y un programa de tratamiento similar al cervical,
podría ayudar a prevenir el cáncer anal en mujeres y hombres
VIH positivos.
| Como mujeres positivas,
es muy importante que nos controlen regularmente por VPH cervical y anal.
Muchos médicos no tienen experiencia para hacer pruebas de Papanicolaou
anal. Si nuestros médicos no tienen dicha experiencia, debemos instarlos
a que reciban entrenamiento y aprendan para realizar el control anal. Si
se rehúsan a hacerlo, deberíamos insistir en ser atendidas
por otro médico que sepa realizar este tipo de evaluaciones necesarias.
Si
exigimos lo suficiente, procedimientos médicos importantes como
el control anal se pueden volver rutinarios en nuestro cuidado médico. |
Conclusión
Además
de aprender lo más posible acerca del VIH, de las opciones de tratamiento
y de las condiciones presentadas en este folleto, es importante cuidarse
emocionalmente. Para muchas mujeres, el VIH es sólo una parte de
la lucha cotidiana. La pobreza, adicción y la violencia son muy
comunes. Mientras que siempre hablamos del cuidado físico con el
VIH, raras veces hablamos del duelo, pérdida, miedo y desolación
que muchas mujeres positivas sienten en algún u otro momento. Sin
apoyo, estos sentimientos pueden ser difíciles de tolerar. Independientemente
de cómo se sienta, la alentamos a que pida ayuda y obtenga apoyo
donde pueda.
Existen muchos
interrogantes sin respuesta acerca del VIH, especialmente para las mujeres
y no hay respuestas acerca de cuál es la mejor manera de tratarlo
o de vivir con el virus. Hasta que haya mejores respuestas, debemos seguir
presionando a investigadores, doctores, activistas y a nuestras propias
organizaciones para que se interesen activamente en nuestras experiencias.
Instamos a todas las mujeres que lean este folleto a que se acerquen a
otras mujeres positivas, y más importante aún que sigan haciendo
preguntas a los doctores, a otras personas VIH positivas, a educadores
y a quien consideren necesario. Cuanto más sepa, mejor podrá
defenderse a sí misma y a otras personas VIH positivas.
Lista
de recursos
ORGANIZACIONES
PARA MUJERES VIH POSITIVAS
Women Alive
Los Angeles, CA
(323) 965-1564
Línea de
Información: (800) 554-4876 (bilingüe)
www.women-alive.org
Información
sobre tratamientos, servicios de apoyo y muchos enlaces (parte de la información
está disponible en español).
WORLD: Women
Organized to Respond to Life Threatening Diseases
Oakland, CA (510)
986-0340 (bilingüe)
www.womenhiv.org
Información
sobre tratamientos (particularmente sobre el embarazo), activismo, noticias
y la Universidad VIH.
NJWAN: New Jersey
Women and AIDS Network
www.njwan.org
Línea de
información “Sister Connect”: (800) 747-1108*
REVISTAS
PARA MUJERES VIH POSITIVAS
BABES revista
de Babes Network (inglés y español)
(206) 720-5566
ext. 12, or write 1001 Broadway, Suite 100, Seattle, WA 98122.
www.babesnetwork.org/newsletter.html
Wise Words
revista
de Project Inform
(inglés y español). (800) 822-7422
www.projectinform.org/pub/ww_index.html
Revista de Women Alive (323) 965-1564*
WORLD
revista escrita por y para mujeres VIH positivas y sus seres queridos.
(510)
986-0340*
PUBLICACIONES
GRATUITAS
A Guide to the
Clinical Care of Women with HIV/AIDS (Guía para el cuidado clínico
de mujeres con VIH/SIDA) (888) 275-4772
hab.hrsa.gov/womencare.htm*
Knowledge,
Action, Health: A Woman’s Guide to HIV Treatments
Llame a Women
Alive .
Positive?
how are you feeling? Folleto para mujeres. (800) 822-7422*
Entendiendo
sus resultados del laboratorio, Control de los efectos secundarios, Explicación
de los estudios clínicos (español e inglés).
Publicaciones de ACRIA (212) 924-3934, extensión 121 www.acria.org/treatment/opm
FUENTES
DE INFORMACIÓN SOBRE TRATAMIENTOS EN INTERNET
AIDS Nutrition
Services Alliance (ANSA)
Boletines sobre
nutrición y el VIH, enlaces a nutricionistas y otros sitios sobre
nutrición.
www.aidsnutrition.org/nutrition.htm*
AIDSmeds.com
Información
sobre tratamientos, preguntas y respuestas, novedades sobre tratamientos.
www.aidsmeds.com*
The Body
www.thebody.com*
Sitio comprensivo
que ofrece materiales sobre tratamiento de fuentes variadas. Visite la
sección para mujeres (perfiles, artículos y un foro de preguntas
y respuestas)
www.thebody.com/features/women*
Hepatitis C
Support Project, HCV Advocate
Información
y apoyo a personas coinfectadas con el VIH y la hepatitis C.
www.hcvadvocate.org
AIDSinfo
Pautas para el
uso de agentes antirretrovirales.
www.aidsinfo.nih.gov*
National Center
for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM)
No se limita específicamente
al VIH, información sobre tratamientos alternativos y complementarios,
y sobre estudios clínicos de estas terapias. (888) 644-6226; TYY/TDY:
(888) 464-3615. www.nccam.nih.gov*
New Mexico AIDS
Info
NetHojas informativas
en inglés y en español y muchos enlaces.
www.aidsinfonet.org
Women’s Interagency
HIV Study (WIHS)
Información
sobre tratamientos y actualizaciones sobre el estudio WIHS. www.lawihs.com*
*Disponibles solamente
en inglés
La redacción
de este folleto fue un esfuerzo conjunto de cinco mujeres. Agradecemos
a cada una de ellas el que hayan compartido sus conocimientos y experiencias
para hacer posible esta publicación.
Escrito por:
Angela Garcia
Jennifer McGaugh
Heidi Nass
Cathy Olufs
Claire Rappoport
Editado por:
Jen Curry and James Learned
Diseño
gráfico y producción: Joy Episalla
Traducción
al español: Spanish Concepts
Colaboradores:
Louise Binder; Judith Currier, MD; Jerome Ernst, MD; Steven Grinspoon,
MD; Tim Horn; Tracy Swan; Claire Wingfield; y la junta de asesores comunitarios
de ACRIA.
Este folleto fue
patrocinado por Boehringer Ingelheim Pharmaceuticals, Inc. a través de
una beca para educación.
Copyright 2002
AIDS Community Research Initiative of America (ACRIA).
Reservados todos
los derechos. ACRIA apoya la reproducción de este folleto siempre
y cuando sea copiado en su totalidad y se le otorgue el reconocimiento
debido a la organización.
230 West 38th Street,
17th Floor, New York, NY 10018
212-924-3934 FAX
212-924-3936
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